Chuta que no escribo hace tiempos...creo que siempre nos metemos en mil cosas y se nos olvidan estas que son tan importantes. Me dieron ganas de escribir porque estoy tratando de lograr una nueva meta. Esta vez no será "meta educativa", quiero hacer algo que está "long overdue". Quiero correr con mis hermanas.
Salió de la nada, o mejor dicho, de la vergüenza de tener que ponerme un traje de baño la semana pasada. Claro que siempre uso traje de baño y siempre voy a la playa; pero mis viajes a la playa son con Sebastián y él me ve linda y flaca siempre :-) pero esta vez, me tocó ponerme uno para usarlo en una piscina donde habían conocidos míos...no podía esconder lo que me he convencido que escondo con ropa normal!
El viernes 26 de junio llegué a mi casa y me puse los zapatos que había comprado el año pasado "disque para correr el 10K del Teodoro Moscoso" y salí de mi casa sin rumbo. Como era mi primer intento, me mantuve en los caminos de los alrededores y caminé sin parar 35 minutos. Tengo que confesar que traté de correr y lo logré por espacios de no más de 30 segundos. Terminé y llamé a Vero y Lore a contarles. Inmediatamente se convirtieron en mis "coaches" y me dijeron "¿por qué no haces el 1/2 con nosotras en Orlando?" y yo que vivo la vida poniéndome retos y haciéndome promesas...dije "¿por qué no?"
El sábado no me acuerdo si descansé o no (se supone que descansara..) pero el domingo, cuando regresamos de la playa y me tocó llevar a Sebastán a Mayagüez, me armé con mis zapatos una vez más y después de dejar a Sebastián me fui para la pista. Bloqueador en cabeza y cara, eran las 330pm, volví a caminar por unos 40 minutos o quizás un poco más. Dí como 6 vueltas a la pista y esta vez corría 1/4 de pista y caminaba 3/4.
El lunes y martes de la semana que empezaba no hice nada porque tuve viajes pero tenía unas ganas de salir a ejercitarme...raras en mí. El miércoles sabía que tenía que caminar o correr o hacer algo y aproveché que Sebastián tenía un juego de Basket y le dije "ándate en mi carro, yo te alcanzo allá caminando". Él me dijo "mami, estás loca, el Panapén está lejos" pero yo sabía que si salía de la casa, no me quedaba otro remedio que llegar al panapén. Era eso o quedarme en la carretera porque si Sebastián estaba en juego, no podía llamarlo al celular, si regresa a la casa, no tenía carro para ir a la cancha y Sebastián se preocuparía. La distancia hasta el panapén son 4 millas y las caminé porque me daba miedo tratar de correr y quedarme en medio camino. Llegué en 50 minutos y pude ver el fnal del juego ¡¡¡sintiéndome como Florence Griffith Joyner!!!
El jueves me tocaba descanso y de nuevo sentía esas ganas de irme corriendo pero me envolví en mil encomiendas con Sebastián y no hice nada. El viernes, iba a ejercitarme con Reina, una amiga que es una inspiración por sus logros maratonísticos. Me levanté a las 530am para hacerle un lunch box a Sebastián que se iría en mi carro a Isabela a surfear. A las 630am dije "debería aprovechar estar despierta y salir a hacer ejercicio". Salí de la casa, bajé la calle Italia y dije "esto es cáscara de coco"... claro, era bajando. Decidí que caminaría 30 minutos hacia el Deportivo y cuando marcara el minuto 30 empezaría mi regreso. Me encanta caminar por estos caminos. Encontré un árbol de ovos... ¡qué increible!.. jamás lo hubiera visto si no hubiera caminado por ahí. Vi un maracuyá aplastado en el piso, así que asumo que por ese monte también hay maracuyás... mmmmmmmm me fascinan.
Casi llegando al tiempo programado, ya había llegado al cruce de la carretera 102 y me encaminaba hacia el Deportivo así que decidí hacer el viraje en el Restaurante Isla (a la entrada del camino del Deportivo) y qué sorpresa ver que la playa estaba ahí... claro que no una playa tipo balneario, por ahí parece que entran los botes y jet skis de los no socios que no pueden hacerlo por el Club. ¡Qué rico llegar a la playa!. Dí la vuelta y me encaminé hasta la casa. Todo iba bien, me sentía de mil maravillas, hasta que pasé la urbanización de los Cuevas y ¡Ohhh nooooo! ¡horror! todo era empinado y nada comparado con lo que me esperaba. Pasé las primeras inclinaciones positivas y de pronto siento que el pavimento ¡lo tengo frente a mi nariz!, esa es la Calle Italia, una super loma, por algo tengo una vista al mar tan increíble, si construyeron estas casas arriba de una montaña que en ese momento la veía igualita al Chimborazo. Pensé parar y senarme un rato en un lado del camino pero me acordé de la Abuela Vida y su travesía por los Pirineos... un entrenamiento forzado, ¡ni siquiera era por puro gusto! ¿cómo parar? ¿con qué cara me vería en mis próximos sueños?... decidí seguir y en menos de lo que canta un gallo... estaba tomando agua en el patio de mi casa.
¡Qué rico se siente!. Ahora pensaba, si Reina me llama, ¿qué hago?. Descansé todo el día cumpliendo con una labor que me encomendó mi hermana Lorena que solo implicaba leer (así que mis músculos tomarían descanso con excepción de algunos alrededor de mis ojos y mis manos). Reina me llamó y no le pude decir que no. Después de todo, ella había sido parte de mi inspiración. Me fui a la pista y dimos 16 vueltas (otras 4 millas). Sólo caminábamos porque ella corre pero yo no y me quería acompañar. Como en la vuelta 13, Reina decidió que a mi paso, ella podría correr y todavía seguir juntas (camino rápido) y empezó a hacerlo. La vuelta 15, empecé a correr y creo que corrí media vuelta. Luego empezamos el "cool down", terminamos la vuelta 16 y nos estiramos. Nos fuimos juntas a Wendy's a comer una "side salad" por eso de aprovechar el momentum y no gastar mucho. Mientras conversaba con ella en Wendy's pensaba "why the hell did I wait so long... It feels soooo good!".
Mis coaches me enviaron un mensaje escrito diciéndome lo orgullosas que estaban de mí! y cuando hablamos, me prohibieron salir hoy sábado. Por cariño de hermana, les dije que sí pero ya Reina me había convencido de ir esta mañana a las 720am. Dije "si camino lento, no cuenta como ejercicio". A las 700am salí de la casa y llamé a Reina que para mi sorpresa, tenía un percance con su servicio de luz y no podía abrir su portón. Ya había salido, ya me había vestido, daría una vueltita y no más para hacerles casi caso a mis hermanas. Llegué a la pista y dí cuatro vueltas, en la vuelta 4 empecé a correr y corrí 7/8 de la pista...¡ya podía hacerlo por mucho más tiempo! el último octavo de pista lo usé para cool down y me estiré afuera del carro...
Esta es la primera semana de veinte y cinco más en ruta a la 1/2 maratón de Orlando..
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